A lo lejos,un jinete cabalgaba de forma tranquila por una de las sendas que cruzaba la pradera en dirección al Camino Real.Estaba bastante lejos como para adivinar de quien se trataba, pero Uter, que en ese momento trataba de cazar sin éxito algún perro de las praderas para cenar, no dudó ni un momento sobre la identidad del jinete.
Su padre volvía de prestar sus servicios al Rey.